

Liderazgo EmpresarialLíder: ¿arte o ciencia? El éxito total de una empresa o institución depende cada vez más de la unión entre el suceso de la compañía y la inteligencia emocional de sus líderes. En Administración de Empresas existe un área que ha despertado gran interés, el estudio de las personas que tienen un impacto excepcional en sus organizaciones. Estas personas reciben el nombre de líderes carismáticos o transformadores. Muchas de las grandes compañías, entre ellas gigantes como AT&T, IBM y General Motors, han emprendido programas para la "transformación" de sus organizaciones, realizando enormes cambios que se deben concretar en plazos muy breves. Se sostiene que estas transformaciones requieren líderes transformadores. Hay muchos estudiosos que piensan que la teoría del liderazgo ha perdido de vista al líder, por concentrarse en las atribuciones, conductas y situaciones. Actualmente para describir que hace a un Líder, se recurre sólo a las condiciones de personas: muy inteligentes y hábiles, con sólidas y extraordinarias habilidades intelectuales y habilidades técnicas. Se ha constatado que es importante, que para diferentes situaciones se deba seleccionar a personas con diferentes tipos de liderazgo. La mayoría de las fusiones necesitan un "negociador sensitivo" en la dirección, en tanto que muchos grandes cambios empresariales requieren una "enérgica autoridad". Hoy se agrupan las competencias globales necesarias para describir un líder de nivel superior, en tres categorías:
Los números también están comenzando a mostrar una historia persuasiva, acerca de la unión entre el suceso de la compañía y la inteligencia emocional de sus líderes. Y tanto más importante, la investigación está también demostrando que las personas pueden, si aplican el enfoque adecuado, desarrollar su Inteligencia Emocional. Resulta importante enfatizar que construir su propia Inteligencia Emocional, no sucede sin un sincero deseo y esfuerzo concertado. Un breve seminario no ayudará; ni se puede comprar un manual de "Cómo hacerlo". Es mucho más difícil aprender empatía como una respuesta natural a la gente, que convertirse en experto en análisis psicológicos. Sería "tonto" sostener que una buena, madura y fascinante Inteligencia Racional y avanzadas Habilidades Técnicas, no son ingredientes importantes de un fuerte liderazgo. Pero el modelo no estaría completo sin la Inteligencia Emocional necesaria. La Inteligencia Emocional es un ingrediente básico que los líderes "necesitan tener". Es una fortuna, entonces que la Inteligencia Emocional pueda ser aprendida. El proceso no es fácil. Toma tiempo y, más que todo, compromiso. Pero, los beneficios que se consiguen de tener una Inteligencia Emocional bien desarrollada, hacen valer el esfuerzo tanto para el individuo como para la organización. La idea de costo-efectividad de la Inteligencia Emocional es relativamente nueva para las empresas, algo que a algunos gerentes puede resultarles difícil de aceptar. Sin embargo, algunos de los motivos son muy evidentes: imaginemos las consecuencias que tiene para un grupo de trabajo el que alguien sea incapaz de evitar un estado de ira o no tenga la menor sensibilidad con respecto a lo que siente la gente que lo rodea. Cuando las personas están emocionalmente perturbadas, no pueden recordar bien, ni atender o aprender con eficacia, ni tomar decisiones con claridad. De este modo hablaremos entonces de las características de la Inteligencia Emocional que se relacionan con el campo laboral. Cada una de las 5 Habilidades Prácticas de la Inteligencia Emocional, han sido subdivididas a su vez en diferentes competencias. Estas capacidades son:
- Comunicación: saber escuchar abiertamente al resto y elaborar mensajes convincentes - Manejo de conflictos: saber negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo
- Constructor de lazos: alimentar y reforzar las relaciones interpersonales dentro del grupo
- Capacidades de equipo: ser capaz de crear sinergia para la persecución de metas colectivas Como conclusión podemos decir que el gerente con características de buen líder confronta las situaciones de trabajo con sentido de equidad, justicia y con máxima objetividad, tratando de juzgar el trabajo y no a las personas. Mantiene en todo momento el control de su liderazgo administrativo, fomentando una comunicación abierta y franca con sus subordinados, con el propósito de intercambiar ideas sobre el curso de acción que debe seguir la organización y explicar la razón de sus decisiones. Un buen líder siempre toma en cuenta las sugerencias que le hacen sus subordinados y se ocupa de lograr el consenso del grupo de trabajo. Ejerce continuamente su influencia en el desarrollo de las actividades de la empresa, lo cual establece el tono y el clima de interacción entre los miembros de su grupo de trabajo. Su estilo invita a la imitación por los otros gerentes en jerarquía subordinada. **Colaboración Especial de: Mariana Menchaca, basada en la siguiente bibliografía: Daniel Goleman, Estilos de liderazgo, Harvard Business Review, Octubre de 1999; Abel Cortese, especialista en Inteligencia Emocional, www.inteligencia-emocional.org y Jorge Henón, www.Sappiens.com; México 2003. |
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