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Nuevo Periodismo:
La Frontera entre la Literatura y el Periodismo

Resulta difícil poder imaginar que muchas de las técnicas literarias pudieran ser parte de un escrito periodístico, pero sobre todo resulta complicado creer que la veracidad de las historias se conservará intacta. Sin embargo, ante un panorama de incredulidad y crítica por una combinación como esta, es que se dio un gran paso en el periodismo creando lo que hoy llamamos Nuevo Periodismo.

Desde que Truman Capote escribiera su legendaria "A sangre fría", que rompía las fronteras entre la ficción y la realidad, entre el reportaje y la novela, un grupo de jóvenes periodistas estadounidenses comenzaron a aplicar en sus trabajos recursos narrativos asimilados tradicionalmente a la literatura de ficción, con la finalidad de otorgarle a los textos periodísticos una calidad estilística y narrativa que estaban perdiendo, ante el predominio del modelo objetivo del periodismo norteamericano.

El periodismo de investigación y denuncia, heredero de los trabajos que ciertos periodistas críticos, los muckrakers, realizaron a principios del siglo XX; la prensa subterránea, que atendía las necesidades de los marginados del sistema que la prensa convencional ignoraba, al igual que la novela de no-ficción, que llevaba la realidad al campo de la ficción, fueron las semillas de este nuevo movimiento que se gestaba desde el periodismo y para el periodismo. Una corriente que se fundía con la literatura pero que iba mucho más allá, hacia una actitud renovadora, creativa y comprometida que, al menos por aquellos días, revolucionó la profesión de los literatos menores: los periodistas.

Numerosos reportajes, con sus revelaciones y denuncias, hicieron temblar al poder. Los periodistas se convirtieron en actores sociales que participaban de los mismos hechos que narraban, involucrándose en las profundidades de los mundos y los personajes que daban vida a sus textos. Era un periodismo arriesgado y comprometido que, gracias a su valor literario, generó numerosas obras que trascendieron como libros que hoy en día aún tienen actualidad. Muchas veces, la historia de cómo fueron concebidas son tan excitantes como las propias historias que cuentan, y la forma en que muchas de ellas cambiaron el curso de los acontecimientos, tan sorprendentes como éstos mismos.

Y es que el periodismo, según sus rebeldes creadores, no era sólo un oficio al servicio de otros, generalmente los dueños de los medios o las instituciones oficiales, sino una profesión al servicio de la sociedad que, sin tapujos, llegaba hasta donde tuviera que llegar en honor a la verdad. Escribir bien, tan extenso como fuera necesario, tan vívido como el hecho lo ameritara, tan profundo y tan honesto, comprometido con las causas de sus lectores y ameno, era la regla de oro de los nuevos periodistas.

El estilo novoperiodístico se distingue principalmente por la importancia prioritaria que el periodista otorga a la forma que elige para transmitir la noticia. Frente al estilo desordenado del periodismo convencional y sus textos grises y monótonos, tal corriente sorprendía al lector y lo involucraba en la recreación del acontecimiento. Entre otras cosas, se consideraba al lector como un receptor activo, y no pasivo, de la historia. La única regla es recuperar su atención, contra el cansancio de leer en los diarios textos fragmentados y carentes de significado. De ahí que nuevos periodistas como Wolfe jugaran tanto con la mezcla de géneros o las voces narrativas o los artificios en sus textos.

Ante todo, el nuevo periodismo buscaba traspasar los límites convencionales del periodismo. Por primera vez, se pretendía mostrar en la prensa algo que hasta entonces sólo se encontraba en las novelas o cuentos: la vida íntima o emocional de los personajes. Era un periodismo que se podía leer igual que una novela; un artículo se podía transformar en cuento fácilmente, o un reportaje tener una dimensión estética y novelada. Se podía recurrir a cualquier artificio literario. Pero, sobre todo, era un periodismo involucrado, inteligente, emotivo y personal. El nuevo periodismo se convirtió, también, en una actitud, una postura ante la labor del informador.

**Colaboración Especial de: Verónica Muñoz Ayala, Licenciatura en Comunicación FES Acatlán, basado en www.mexicanadecomunicación.com.mx "Letras del Nuevo Periodismo",colaboración de Maricarmen Fernández Chapou de El Financiero. "Nuevo periodismo", Tom Wolfe, 1975. México, 2006.


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