

| Los Medios de Comunicación y su Papel en México: Al igual que muchos, comparto una sensación de falta de pertenencia a lo que se presenta en los medios. ¿Qué ofrecen hoy en día? ¿Sirven a la sociedad? ¿Nos pertenecen? Recuerdo un tiempo donde los periódicos tenían miedo de hablar. Los periodistas incómodos con frecuencia eran callados con plata o plomo. ¿Dónde se originó este problema? ¿En el político que ofrece el soborno? ¿En el periodista que lo recibe? ¿En el poderoso que golpea? ¿En el ciudadano que deja de exigir? No vamos ni siquiera avanzados en materia de libertad de prensa, pero no podemos decir que nada haya cambiado. Sin dejarnos llevar por la inercia de la visceral opinión popular, es imposible negar que los medios de comunicación jueguen el mismo papel que hace 15 años. De Miguel Alemán a Carlos Salinas, los intereses políticos aunados a la falta de remuneración adecuada para periodistas, hacían que la profesión periodística fuera una licencia para atacar o halagar arbitrariamente a funcionarios públicos, y la función pública era una patente para la publicidad personal pagada. Desde la salida de Julio Scherer del Excélsior hasta los intentos de privatizar PIPSA, siempre vimos que la libertad de expresión era un valor indeseable en la política mexicana. De las elecciones, ni qué discutir. La gota que derramó el vaso la vimos en 1988. El pueblo aceptando que públicamente se roben las votaciones y se quemen las boletas, y se queda cruzado de brazos. Todos lo sabíamos, pero nadie podía ni cuestionarlo públicamente. ¿Cómo fue que pasamos de esa sumisión total a nominaciones muy cerradas o inclusive a la alternancia? El IFE fue el catalizador en cuanto a la distribución de tiempos en medios, también de homogeneizar a los partidos en la asignación de sanciones para el uso de los mismos. Por su parte, el Congreso tiene el gran reto de institucionalizar y autenticar sus procedimientos de comunicación, además de ganarse de nuevo el respeto de la gente, que por su lado, tiene el compromiso de informarse y tomar la mejor decisión con base en la legislación de los medios. ¿Cuál es la función social de los medios de comunicación? Por un lado, se considera a los medios como el cuarto poder, claro, siempre y cuando se ejerza sin presiones, con libertad de prensa y económica, además autorregulado por normas éticas y morales, que lo constituyen como un agente moderador y un instrumento de control, capaz de investigar y denunciar las faltas de los poderes constituidos, al igual que los de otros sectores sociales. No hay que olvidar que también ayudan a la difusión de ideas, preceptos e iniciativas, generar o apoyar propuestas y las somete a la opinión popular; moviliza, educa, entretiene. Esto significa que los medios en México tienen una gran responsabilidad para con su desarrollo. Los medios mexicanos pecan, entre otras cosas, de no ejercer el papel social para el que fueron creados. También de apuntar la mira hacia objetivos educativos muy bajos, además de no ser plurales. Como poder ideológico, las minorías tienen una acción determinante y su interacción con los otros poderes hacen de los medios, valederos de pocas limitaciones por su alcance. Algunos medios en México ostentan más poder que muchos gobiernos. Cualquier noción de derecho natural, exigiría que los medios tuviesen límites y respeto por los individuos, de no jugar con su derecho a la información y a la privacidad. Creo que decir que los medios se subordinen por completo al estado de derecho sería incompleto. Vale más la autorregulación. Vemos que el Estado incumple su obligación de proveer a los medios con actualizaciones legales. ¿Está mal que los medios tomen sus propias decisiones si el Estado no provee de material administrativo competitivo y si este deficiente marco legal no es respetado y procurado? Creo que como sociedad somos muy poco exigentes con nuestro gobierno y también con los medios, que se encuentran en un pleno abuso de su libertad. Me asombra cómo pasamos de una era de silencio forzoso a otra de crítica irresponsable. De qué sirve el Canal del Congreso o una Ley de Transparencia si vamos a pasar por alto la incompetencia y corrupción que vemos en ellos. ¿Tanta pelea por la libertad en los diarios para pasar del Alarma al Metro? Los medios nos pertenecen mucho más que antes, pero no los hemos querido adoptar. Esta vez, recae la falta en la desidia de la sociedad, en la falta de creatividad, en el abuso del lenguaje, en la poca exigencia, en el conformismo. ¿Para qué escoger entre contenido y forma cuando podemos tener los dos? Se necesita una participación más activa de la sociedad pues ella es la que se refleja en ellos y sólo ella se sirve de sus bondades y es afectada por sus trabas. Tan grave es un medio sin libertad, como un medio que la ejerce de manera irresponsable. Y tan útil es el buen medio, como el individuo que permite que lo sea. ¿Qué es para la sociedad un videoescándalo, si no se cobran las faltas? ¿De qué sirve el Canal del Congreso sin denuncia? La única solución real es la educación como primer impulsor de la sociedad exigente, responsable y participativa. La importancia de los medios no reside solamente en la denuncia ni en la información sobre la oferta política, sino en el papel informativo que juega en la sociedad. Pero ahora más que nunca, es más importante el desempeño que tenga la sociedad para influenciar a los medios en su evolución a ser el instrumento social para la autoconciencia y desarrollo que merece. **Colaboración especial de: Rafael Bretón, licenciado en Ciencias de la Comunicación. México, 2006. |
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